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DEFENSA DE RECURSOS >> DEFENSA DE RECURSOS RENOVABLES Y NO RENOVABLES

La República Argentina posee 2.736.000 km2 de extensión continental, sumando la plataforma continental (856.346 km2) dentro de su Zona Económica Exclusiva (1.084.386 km2), la superficie total es de 3.939.000 km2. De acuerdo a las responsabilidades comprometidas en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) la Argentina reclama la extensión hasta las 350 millas de Zona Económica Exclusiva. De este modo la superficie nacional se extenderáhasta los 4.250.000 km2.

Argentina es el octavo país más grande del mundo, el de mayor tamaño de habla hispana, bendecido con abundantes recursos naturales no renovables, insertado en una región dinámica y con inmensas posibilidades de crecimiento. A pesar que estos recursos posicionan a la República Argentina en unsitial de privilegio, y más allá de los esfuerzos por proteger este vasto territorio, su población, infraestructura, recursos naturales y áreas estratégicas, esta protección ha encontrado su mínimo histórico en términos de inversión real.

En una coyuntura internacional en general y regional en particular que reclama exactamente lo opuesto, donde el estado actual del brazo armado nacional ha sido diezmado llegando al punto en el que las actuales Fuerzas Armadas (FF.AA) son incapaces de cumplir con su Carta Orgánica constituyente. Hoy las FF.AA no satisfacen su objetivo básico de garantizar la protección nacional en ningún nivel, abandonando la salvaguarda de sus inmensos recursos naturales y legítimos intereses sobre los que se construye el devenir estatal y nacional.

El escenario internacional del Siglo XXI sufrió una importante mutación: de un mundo bipolar propio de la Guerra Fría se evolucionó a un sistema de potencia unipolar, donde este último impone su agenda y reglas de juego a seguidores, neutrales y enemigos. Por otro lado, las crecientes demandas de recursos naturales y materias primas reeditan las necesidades de control territorial y administración de áreas estratégicas propias contra los intereses foráneos que pudieran aspirar a dominarlos.

En el contexto regional, las tensiones por conflictos territoriales han disminuido en pos de una integración sudamericana real, lo que no implica que alguno de los estados involucrados de tal proceso haya disminuido o resignado su aparato de Defensa. La cooperación y la merma en el secreto y el recelo han favorecido momentos de operación conjunta, en los cuales la República Argentina muestra hoy sus reducidas capacidades.

En tal sentido y a modo de ejemplo, a partir del Convenio IMO SAR de 1979, Argentina posee la responsabilidad de cumplir con las tareas de Búsqueda y Rescate hasta el meridiano 10°, una competencia crítica para la que está pobremente equipada. Es imposible no mencionar también las mínimas aptitudes a la hora de prestar apoyo a las Fuerzas de Seguridad (FF.SS) en delitos o amenazas transnacionales, como el narcotráfico, el contrabando y el terrorismo.

En conclusión, Argentina posee una responsabilidad impostergable de defender su patrimonio, de proveer una herramienta efectiva y eficiente a su política exterior y de cumplimentar las tareas que los convenios internacionales le demandan, así como también responder adecuadamente a los requerimientos  y necesidades que la integración del bloque sudamericano exigen. Argentina es, indiscutiblemente, piedra basamental de la región y como tal debe mantener sus intereses garantizados empleando todos los mecanismos que conforman el espectro de herramientas utilizables de cualquier Estado moderno: diplomacia, política nacional e internacional, defensa y cultura. En el escenario actual Argentina ha abandonado la mayoría de estos medios bajo la falsa premisa de un supuesto pacifismo regional no realista, donde sus intereses hoy no pueden ser garantizados en términos objetivos.

Con este escenario en vista, es de capital importancia la instrumentación de políticas coordinadas de exploración y administración de los recursos no-renovables y renovables, como el punto de partida de una Argentina productiva y sustentable.

Dentro de este contexto, la Zona Económica Exclusiva argentina, a punto de extenderse a las 350 millas, toma una relevancia capital dado que no sólo es una inmensa reserva de riquezas ictícolas y minerales, sino que dada su conformación geológica es idéntica a la encontrada en la plataforma continental brasileña,es muy probablemente que allí también se encuentren sustanciales reservorios de hidrocarburos fundamentales para el futuro y autonomía nacional.

Si se toma también en consideración que la Argentina cuenta con las reservas de agua potable más grande del mundo, como lo son el glaciar Perito Moreno, los ríos patagónicos o el acuífero guaraní, inmensas reservas de litio que posicionan a la Argentina como uno de los tres mayores productores de este mineral  a nivel global considerado el “mineral del futuro” por sus cualidades en el almacenamiento de energía, así como reservas de uranio, cobre, y otros minerales preciosos y estratégicos que podrían garantizar una autonomía centenaria en desarrollos tecnológicos industriales sostenibles. A lo anteriormente expuesto se suma que aún, en el 2016, la Argentina cuenta con 30 al 40% de su territorio continental cultivable virgen y capaz de ser explotado.

Estodeja en claro la necesidad de proteger los recursos naturales del país. Esta acción debería ser prioridad estratégica promoviendo y estimulando el  desarrollo de las industrias de alta tecnología, capaces de sumar valor agregado e incrementar la autonomía para el aprovechamiento de estos recursos, logrando así el fortalecimiento del tejido social nacional a través de la generación de mano de obra de alta tecnología y calificación.

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